Microsoft ha lanzado esta semana una nueva versión de su consola enfocada por completo al mercado digital: Xbox One S All-Digital Edition. Se trata de un modelo que prescinde del lector de discos, de manera que todos los juegos tengan que ser descargados en su disco duro de 1TB o en una unidad externa. Con tres juegos incluidos y un precio de 229,99 euros, se trata de una opción económica para aquellos que todavía no tengan una Xbox One.

Este nuevo modelo se suma a la original, Xbox One S y Xbox One X. En total, cuatro modelos desde que la generación diera lugar a finales de 2013. En estos más de cinco años, Xbox One siempre se ha mantenido en un segundo plano respecto a PlayStation 4, y ahora también Nintendo Switch, con unas ventas muy alejadas de sus competidoras.

El abrupto comienzo de la actual generación para la compañía de Redmond y los 100 euros más respecto a PS4 lastraron sus ventas iniciales. A partir de ese momento, cada año Xbox One ha incrementado sus ventas, aunque siempre, como decimos, a una gran distancia de las consolas de Sony y Nintendo.

Así, hasta finales de 2018, se han vendido unas 400.000 consolas Xbox One en nuestro país, lo que hace una media de 80.000 por año. Por hacernos una idea, en el mismo tiempo, Sony había vendido 3,3 millones de PlayStation 4 en los hogares españoles, mientras que Nintendo ha vendido más de 600.000 unidades en menos de dos años desde su debut.

Xbox

Esta situación es diferente de lo vivido en la pasada generación, cuando Microsoft podía mirar desde una distancia mucho más cercana a sus rivales. De hecho, Xbox 360 funcionó bastante bien en España, lo que demuestra el millón de unidades vendidas, una cifra muy superior a la que su sucesora habrá registrado al final de la generación.

Además, hay que tener en cuenta que las actuales máquinas, con la excepción de Switch que salió años después que sus competidoras, encaran ya su recta final. De hecho, se espera que PS5 y la siguiente Xbox salgan ya en 2020, por lo que es de esperar que Xbox One pueda situarse como mucho en el medio millón de unidades vendidas cuando llegue su sucesora.

Microsoft quiere corregir la situación actual de cara a la próxima generación. De hecho, en los últimos tiempos hemos visto un cambio total en su estrategia, apostando mucho más por la inversión en estudios propios que puedan ofrecer muchos más exclusivos para la consola, además de potenciar Xbox Game Pass, uno de los grandes aciertos de Xbox One junto con la retrocompatibilidad, que esperamos que se repitan en su sucesora.

La marca apostará todo al próximo E3, donde ha prometido que ofrecerá su conferencia más ambiciosa de la historia. Será el momento de echar un vistazo al futuro a corto y medio plazo de Xbox, además de que la más que probable presentación de los primeros detalles de la siguiente generación.