La saga que dio origen al género de los shooters en primera persona está de regreso y lo hace con importantes novedades. Te lo contamos todo en nuestro análisis de Wolfenstein: Youngblood para Xbox One, PS4, Switch y PC.

A pesar de que esta mítica franquicia ha ido pasando “de manos” a lo largo de su larga trayectoria, con numerosas entregas y ‘reboots’, la esencia del juego ha conseguido sobrevivir al pasado del tiempo, manteniendo un alto nivel general en todas sus entregas, conservando toda la acción y el espíritu salvaje que siempre le ha caracterizado.

Son varias décadas ya disfrutando acabando con legiones de nazis, con una acción frenética que siempre ha cautivado a millones de jugadores de todo el mundo. Una acción visceral y disparos sin fin, con una espectacularidad que pocos títulos del género pueden igualar, que una vez más se vuelve a repetir en esta nueva entrega que, en esta ocasión, apuesta por ofrecer un nuevo enfoque pero sin abandonar el estilo clásico.

Una vez más, con Wolfenstein: Younblood vamos a disfrutar de intensos tiroteos y acción sin descanso, con un imponente arsenal con el que nos enfrentaremos a enemigos memorables y una carga de adrenalina de una gran intensidad nivel a nivel.

Análisis Wolfenstein: Youngblood

Análisis a fondo de Wolfenstein: Youngblood

Después del gran trabajo realizado por MachineGames en las últimas y brillantes entregas, Bethesda quiso que en esta ocasión también participara en el desarrollo Arkane Studios, una de las compañías más destacadas de los últimos años. Ya desde los primeros instantes nos daremos cuenta que los galos han introducido nuevos conceptos y escenarios mucho más abiertos, aprovechando la experiencia acumulada en los últimos años con su magnífica serie Dishonored. Y es que, en efecto, ahora vamos a explorar escenarios mucho más grandes que conceden al jugador mucha más libertad a la hora de afrontar las misiones y escoger distintas alternativas para superar cada situación.

Pero la gran novedad la encontramos en la inclusión de una modalidad cooperativa que funciona a las mil maravillas y que potencia la diversión a la enésima potencia. Se abandona el estilo clásico en solitario, para en esta ocasión apostar por una vertiente que, por desgracia, es muy poco utilizada por títulos de estas características. Si bien el juego se puede disfrutar perfectamente en solitario, se nota que el juego ha sido diseñado con el cooperativo en mente. Es más, aunque juguemos sin la compañía de otro jugador, la máquina tomará el control del otro personaje, con una inteligencia artificial más que notable. Pero es en compañía de otro jugador humano cuando realmente vamos a disfrutar como pocas veces, pudiendo establecer estrategias para superar a los enemigos o bien generar el auténtico caos entre las filas enemigas con una orgía de fuego, sangre y destrucción que nos deja momentos impactantes. Si ya en las anteriores entregas podíamos utilizar armas con una potencia apabullante, ya os podréis imaginar lo que supone dos jugadores al mismo tiempo sin parar de repartir plomo. Por momentos, la pantalla estará repleta de explosiones, cuerpos destrozados y balas por todos lados. Alucinante.

Bethesda puede presumir de contar en su haber con dos de las sagas más carismáticas e importantes del género FPS, que además ha sabido adaptar a los nuevos tiempos con un total y admirable acierto, hasta el punto que ahora mismo pocos juegos pueden acercarse al nivel y espectacularidad de las dos series. Así, mientras esperamos el lanzamiento del esperadísimo Doom Eternal, nada mejor que disfrutar como enanos con este divertidísimo y adictivo Wolfenstein: Youngblood, un título que disfrutarán todos los amantes de la franquicia, pero también todos los que busquen un juego de acción de gran calidad.

Análisis Wolfenstein: Youngblood

Como ya muchos ya sabréis, una de las grandes novedades de esta entrega viene dada por la ausencia del legendario B.J. Blazkowicz como protagonista. El mítico personaje cede el testigo a sus dos hijas, Jess y Soph, quienes tendrán la misión de acabar de nuevo con cientos de nazis si quieren devolver la paz a París y, sobre todo, encontrar a su padre desaparecido.

Casi dos décadas después de que su progenitor liderará la Segunda Revolución Americana, la acción se desplaza a la capital francesa, a comienzos de 1980, un escenario en el que las dos hermanas deberán demostrar que han heredado el carácter combativo de su padre, para lo cual deberán unirse a la resistencia que busca acabar con la invasión nazi.

No esperemos un argumento muy desarrollado ni sorprendente, pero es que tampoco lo necesita. De lo que se trata es de matar, repartir plomo y generar el caos entre las filas nazis con toda clase de armas de fuego. En cualquier caso, no faltará tampoco el característico humor que siempre ha caracterizo a la franquicia, con diálogos -en español- que nos despertarán más de una sonrisa, con constantes guiños a la serie.

Análisis Wolfenstein: Youngblood

Al iniciar la campaña nos daremos cuenta que Jess y Soph no cuentan ni con el poder y la experiencia del héroe de la serie, pero poco a poco irán ganando experiencia y habilidades que las irán convirtiendo también en auténticas máquinas de masacrar enemigos. Según vayamos cumpliendo misiones, nuestro dúo protagonista irán subiendo de nivel, lo que a su vez permitirá que ganemos nuevos atributos que las hagan más poderosas en combate, además de mejorar unas armas que irán siendo cada vez más potentes. Sus creadores han querido crear un sencillo pero efectivo sistema de progresión que hace que nuestro avance por la historia sea más interesante si cabe, ya que poco a poco iremos contando con más poder para acabar con enemigos y engendros que también serán cada vez más exigentes.

Aunque en las últimas entregas se introducían algunos escenarios más abiertos, realmente estábamos ante títulos con un desarrollo muy clásico, esto es, muy lineales. En cambio, ahora nos encontramos con escenarios mucho más amplios que nos ofrecen muchas más variantes a la hora de afrontar los combates y cada situación. Aquí es donde más notaremos la participación de Arkane Studios en el desarrollo, ya que el jugador cuenta ahora con mucha más libertad, de manera que no sólo tengamos que apostar por el enfrentamiento directo, sino que también podremos apostar en más de una cosa por el sigilo para pasar desapercibidos mientras acabamos de manera silenciosa con los enemigos. Esta libertad de decisión se beneficia también del juego cooperativo, ya que también podremos combinar tácticas con otro jugador. Además, podremos personalizar la experiencia pudiendo escoger entre distintas habilidades que iremos desbloqueando y que nos ayudan a configurar nuestro estilo de juego. Ya desde el comienzo se nos presenta esta dualidad de conceptos, al poder elegir entre un embiste muy poderoso o ser invisibles de manera temporal.

Sea la que sea nuestra elección, la acción será siempre la gran protagonista, de modo que nos pasaremos buena parte del tiempo masacrando nazis sin piedad. Vamos a disfrutar de espectaculares escenas de acción y tiroteos soberbios que satisfarán a todos los amantes de la serie. Además, es de agradecer el exquisito gusto a la hora de diseñar los niveles y plantear situaciones distintas a cada momento, con especial mención a la segunda mitad de la historia, que pega un “subidón” importante con un ritmo que crece de manera notable y planteando situaciones que nos van a dejar con la boca abierta, con la inclusión también de algunos enemigos impresionantes.

Análisis Wolfenstein: Youngblood

De nuevo tenemos que destacar lo divertido que puede llegar a ser pasarse la aventura junto a un amigo, un añadido que nos gustaría que se repitiera en próximas secuelas, y más cuando se plantean niveles especialmente creados para sacar rendimiento de esta modalidad cooperativa.

Es de agradecer que su creadores hayan recuperado toda la espectacularidad, la aniquilación, el gore y desenfreno que siempre ha caracterizado a la saga, pero al mismo tiempo hayan sumado nuevos conceptos a su clásica jugabilidad. El resultado final nos ha gustado mucho e incluso por momentos nos ha sorprendido de manera muy positiva. Además, hemos disfrutado mucho durante las casi 20 horas que nos ha durado su campaña, una duración muy elevada para lo que estamos acostumbrados en el género.

La campaña presume de tener un ritmo constante que no deja que decaiga nuestro interés en ningún momento, regalándonos numerosos momentos épicos. Y como no podía ser de otra forma, contaremos con un impactante arsenal de armas, granadas y equipo que nos permitirán masacrar a nuestros enemigos sin piedad, incluyendo algunas de las más clásicas pero también otras completamente nuevas.

Como ya sucedía en las anteriores entregas, también podremos empuñar al mismo tiempo dos armas y personalizarlas con distintos accesorios como mirillas silenciadores o cargadores de mayor capacidad, así como las mejoras que iremos desbloqueando al subir de nivel.

Análisis Wolfenstein: Youngblood

Gráficos de Wolfenstein: Youngblood

En lo visual estamos hablando de un juego espectacular como pocos, que exprime al máximo el potente y versátil motor propio idTech 6. Wolfenstein: Youngblood deslumbra en sus escenas de acción, con unas texturas de gran calidad, unos modelados sobresalientes y unos no menos espectaculares efectos de luz y partículas que dotan a los tiroteos de una calidad impactante. Además, como es habitual, el rendimiento es perfecto, con los tan deseados 60 fps.

La versión para compatibles es digna de ver en un equipo de gama media-alta, con una nitidez y resolución muy altas. Muy cerca se encuentra la versión de Xbox One X, que demuestra el enorme potencial de la consola. Por su parte, en PS4 Pro también se ha logrado un resultado excelente.

Cabe destacar que las versiones normales de las consolas de Sony y Microsoft también siguen manteniendo el tipo de una forma encomiable, mientras que la versión para Switch aguanta el tipo de una manera que solo podríamos calificar como sorprendente gracias, una vez más, a la gran labor realizada por Panic Button.

En cualquiera de las plataformas, el juego nos regala un magnífico diseño de escenarios y a unos enemigos que cuentan con un diseño soberbio. Por último, se recupera la característica violencia de la serie, que muestra con absoluto realismo y crudeza escenas de desmembramientos y mucha sangre.

Análisis Wolfenstein: Youngblood

Sonido de Wolfenstein: Youngblood

Como es habitual en todas las producciones de Bethesda, este apartado también ha sido muy cuidado, con especial mención para unos efectos increíbles de las armas, que nos meterán totalmente dentro de la acción. En pocos juegos es tan recomendable contar con unos buenos auriculares o equipo de sonido como en el que nos ocupa. Por último, destacar el gran nivel que muestran todas las voces dobladas al castellano.

Análisis Wolfenstein: Youngblood

Conclusión de Wolfenstein: Youngblood

Bethesda quiso dar un cierto golpe de timón con esta nueva entrega de la mítica franquicia. El resultado nos ha convencido de manera sobrada, con un título que conserva toda la acción, la espectacularidad, la destrucción, el gore y fabuloso ‘gunplay’ de siempre, pero al mismo tiempo introduciendo importantes novedades, siendo la más destacable la modalidad cooperativa para dos jugadores. Si bien el juego es muy disfrutable en solitario, es en compañía de otro jugador cuando el título ofrece sus mejores réditos. También se han añadido escenarios mucho más abiertos que dotan al jugador de una mayor libertad a la hora de afrontar cada situación.

Wolfenstein: Youngblood es una oda a la diversión, un juego muy adictivo que nos regala una campaña longeva y de gran calidad, repleta de momentos impactantes y constantes tiroteos. Por último, destacar su impresionante apartado audiovisual que pone el broche de oro a un juego imprescindible para cualquier amante del género.