Una de las mejores aventuras de plataformas de estilo clásico de los últimos tiempos desembarca en consolas después de recibir el elogio unánime de prensa y jugadores. No te pierdas nuestro análisis de Owlboy para PlayStation 4, Xbox One y Switch.

A finales de 2016 el estudio independiente D-Pad Studio sorprendía a propios y extraños con un maravilloso título que rendía homenaje a los grandes clásicos del género de las aventuras y plataformas de la generación de los 16 bits. Un bellísimo videojuego que escondía en su interior una auténtica obra maestra, con una dirección artística brillante y una jugabilidad tan rica y profunda como divertida. Lejos de limitarse a imitar a los grandes exponentes, también sabe integrar nuevas mecánicas y propuestas que enriquecen su planteamiento jugable.

Owlboy nos invita a sumergirnos en un maravilloso mundo de fantasía, repleto de localizaciones y lugares que visitar a lo largo de toda la aventura. Y para ello nos ofrece un gran mundo abierto por el que podremos movernos con bastante libertad, una característica potenciada por la capacidad de volar que tiene Otus, el protagonista del juego. Lejos de limitarse a ofrece un desarrollo lineal, otro de los grandes alicientes es la capacidad de trazar nosotros nuestro propio viaje, intentando descubrir todos los secretos que esconden los escenarios.

Owlboy

Análisis a fondo de Owlboy

Se nota el enorme mimo puesto por sus creadores en un proyecto que ha llevado ni más ni menos que una década llevar a buen puerto. Un estudio pequeño que siempre confío en su videojuego, y que por fin pudo llevarlo a buen puerto. A diferencia de lo que suele suceder en juegos con desarrollos muy largos, el producto final no sólo funciona a la perfección, sino que es una auténtica joya que aspira a convertirse en todo un clásico moderno. Nada más comenzar el juego nos daremos cuenta del cariño, dedicación y esfuerzo puesto en una obra que, además de cautivar por su estética, no dejará de sorprendernos en ningún momento gracias a un desarrollo treméndamente variado en el que no dejan de presentarse nuevas situaciones, mecánicas y planteamientos.

Y es que en Owlboy no estamos ante un juego que se limita a proponer unas mecánicas y explotarlas de principio, con mayor o menor acierto. Al contrario, a lo largo de toda la campaña el videojuego se reinventa con nuevas experiencias, enemigos, conceptos jugables y planteamientos que no habíamos visto hasta ese momento. Las plataformas tienen un peso importante, pero no menos que otros elementos como los disparos, la resolución de originales puzles, la lucha contra jefes finales o la búsqueda de secretos y mejoras que nos permitan progresar en la aventura. Además, de manera muy acertada, estamos ante un título que responde al clásico estilo metroidvania. Un sistema que invita a la exploración e investigación constante de los escenarios, al igual que regresar sobre nuestros pasos para acceder a zonas que se irán abriendo según vayamos obteniendo nuevos poderes y objetos.

De hecho, el mapeado se irá abriendo poco a poco, hasta desvelar un mundo bastante más amplio de lo que podríamos pensar en un primer momento, con multitud de caminos y secretos que iremos descubriendo. Pero lo mejor de todo es que mientras estaremos disfrutando como niños con su maravillosa y variada jugabilidad que, como ya hemos visto, resulta todo menos rutinaria.

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Además de la capacidad de volar, Otus contará con más poderes que serán claves para avanzar y resolver las distintas situaciones que se irán presentando. Si eres un amante de los videojuegos y más de este género, resulta imposible no quedarse atrapado por su estilo. En pocos minutos podemos pasar de estar explorando una oscura mazmorra de las que abundan por el mapeado a estar combatiendo a un gran número de enemigos que nos pondrán en serios aprietos. Incluso a la hora de recurrir la acción, lo hace de las más diversas formas: ya sea con el enfrentamiento directo, haciendo uso de nuestros poderes e incluso introduciendo el sigilo y la infiltración para pasar desapercibidos en ciertas situaciones. Por eso, resulta casi injusto calificar al juego como una aventura de plataformas, porque realmente su propuesta jugable es mucho más rica y abarca más géneros y estilos que, por si fuera poco, funcionan todos a la perfección. Owlboy destaca sobremanera en todos los palos que toca, siendo muy difícil poner un solo pero a su propuesta.

Por su parte, la especial capacidad de surcar los aires por nuestro protagonista también hace que las zonas de plataformas difieran bastante de lo que estamos acostumbrados. Aunque también habrá secuencias clásicas en las que la precisión será claves, en la mayoría de ocasiones será más importante hacer un buen uso de nuestra habilidad de volar para superar los distintos numerosos obstáculos y enemigos que pueblan este fabuloso mundo. Este aspecto diferenciador en su jugabilidad ha sido resuelto con absoluta brillantez, planteando toda clase de desafíos que nos obligarán a demostrar toda nuestra pericia para poder seguir avanzando. Por fortuna, el control no solo responde muy bien, sino que resulta una completa delicia, impidiendo que se den situaciones que frustren al jugador. Aunque la dificultad no es muy exigente, tampoco es fácil, por lo que no será nada extraño que tengamos que repetir más de una zona o situación concreta que se nos esté atragantando.

La enorme creatividad del estudio ha permitido crear unos escenarios repletos de retos y situaciones nuevas que obligarán al jugador a demostrar toda su habilidad con el mando. Además, debemos tener en cuenta que no estamos ante el típico héroe poderoso que cuenta con todo un arsenal para acabar con los enemigos. Todo lo contrario, es un ser débil, que solo no podría nunca cumplir con su misión. Es más, no cuenta con ningún movimiento de ataque, pudiendo únicamente esquivar los disparos o envites enemigos, o usar el poder del viento para con un giro de nuestra capa devolver bolas de fuego que se vuelvan contra sus rivales.

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Por suerte, no estaremos solos, sino que contaremos con la ayuda de una serie de personajes que iremos conociendo a lo largo de la aventura y que representan otro de los factores diferenciadores de su jugabilidad. Y es que cada uno de estos seres contarán con sus propias armas, habilidades y características propias que serán claves para acabar no solo con los enemigos, sino también para superar numerosas zonas que de otra manera supondrían una barrera infranqueable para nosotros.

Aunque no suele ser el aspecto más destacado en un título de estas características, hay que elogiar también el gran trato que ha recibido todo lo relativo a la historia, que nos invita en todo momento a progresar en la aventura para conocer nuevos detalles, conocer nuevos personajes secundarios y descubrir qué ha sucedido en nuestro mundo. Tampoco faltarán algunas sorpresas importantes y giros inesperados en una trama que no nos presenta el típico héroe al uso, más bien al contrario, un ser bastante limitado que se deberá ir ganando el respeto del resto. Precisamente ese aspecto tan “humano” de Otus permite que el jugador conecte con él rápidamente y se sienta partícipe de su odisea. Poco a poco iremos descubriendo que es un personaje con bastante encanto y carisma.

Por lo atractivo que resulta su marco argumental, no os queremos desvelar prácticamente ningún detalle para que podáis disfrutar de su trama por vosotros mismos. Sólo debemos saber que Otus deberá emprender un peligroso viaje para intentar devolver la paz a su hogar después de que aparecieran unos piratas del cielo. A partir de ese momento recorrerá vivirá una auténtica odisea por intentar revertir la situación. Una aventura que resulta fascinante de principio a fin, sin ningún altibajo y con un planteamiento que, repetimos, no dejará de sorprendernos ni un segundo. El vínculo que se establece entre Otus y el resto de personajes que deberá cargar termina por atrapar también al jugador.

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De hecho, se ha querido dotar de tanto peso a la historia que los conversaciones con otros personajes son bastante numerosos a lo largo de la aventura, con situaciones que en muchos casos se quedarán grabadas en nuestra memoria. El ritmo va in crescendo, hasta llegar al punto álgido, justo en el último tramo de la aventura. El humor y las risas de algunos diálogos se alternan con otros cargados de dramatismo e incluso con secuencias memorables que nos pondrán la piel de gallina.

Los primeros instantes de la campaña nos permitirán descubrir este fascinante mundo, pero, sobre todo, descubrir las principales mecánicas y conceptos jugables. Algo que nos llevará unos pocos instantes, ya que el sistema resulta muy sencillo y accesible. Sin embargo, según vayamos descubriendo nuevos personajes, se irán abriendo nuevas posibilidades para que el jugador supere los distintos obstáculos, ya sean en forma de escenarios u originales rompecabezas. Estos últimos son una auténtica maravilla, ya que nos obligarán a usar todo nuestro ingenio e incluso encontrar pistas para intentar superarlos. Además, la variedad es total, lo que pone de nuevo de manifiesto la enorme creatividad que atesora el videojuego.

Cada uno de los niveles en los que se divide este mundo es completamente distinto al anterior y propone nuevas situaciones y planteamientos. Así, no será nada raro que después de superar una zona exigente, se nos presente alguno de los rompecabezas de los que hablábamos en el párrafo anterior para luego dar paso a trepidantes enfrentamientos contra toda clase de enemigos. Lejos de limitarse a un uso sencillo de armas para acabar con ellos, estos combates también están diseñados de una manera muy inteligente, ya que obligan al jugador a estudiar muy bien la manera de acabar con ellos, ya que cada uno de ellos tiene sus propios puntos fuertes y débiles, además de ciertas particularidades que puedan hacer más necesario utilizar una u otra estrategia o poder de nuestros amigos.

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Cada uno de estos niveles es una genialidad en sí misma, ofreciendo una experiencia que entusiasma al jugador. Además, su propia concepción permite que se incluyan multitud de caminos o rutas, lo que a su vez invita al jugador a explorar hasta el último rincón de los escenarios. Y al final de cada uno de ellos deberemos enfrentarnos en épicas batallas al jefazo de turno. Estos enfrentamientos resultan brillantes, con unos enemigos que cuentan con toda clase de rutinas que nos obligarán a utilizar bastante la materia gris si queremos salir airosos. Además, su número es bastante extenso, por lo que de nuevo debemos dedicar palabras de elogio al estudio, por lo cuidado que están todos y cada uno de los ingredientes de un menú que resulta realmente irresistible.

Por último, aunque no estemos ante un juego rolero, sí que cuenta con ciertos ingredientes extraídos de ese género, comenzando por las habilidades que nos irán otorgando los distintos amigos que iremos cargando mientras volando por los escenarios. Pero, además, podremos desbloquear en una tienda mejoras y obtener objetos especiales con el dinero que vayamos obteniendo a lo largo de la aventura. De este modo, se introduce también un sistema de progresión bastante acertado que permitirá ir mejorando a nuestro personaje y añadiendo nuevos poderes.

En definitiva, Owlboy es una fascinante aventura de plataformas, pero que además añade multitud de mecánicas jugables y elementos extraídos de otros géneros. La suma de todos estos ingredientes se traduce en una obra maravillosa, una auténtica joya que no podemos más que recomendar a todo amante de los videojuegos. Un viaje épico que, además, nos llevará completar unas 12-14 horas. La enorme variedad que ofrece en su desarrollo es otro de los grandes atractivos de un título que rinde homenaje de la mejor manera posible a los grandes clásicos del género.

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Desde un punto de vista gráfico, Owlboy es una auténtica obra de arte que, con estilo retro pixel art, conecta rápidamente con el corazón del jugador, que se sentirá atrapado mientras viaja por un mundo preciosista y colorido como pocos. Un estilo que recuerda al de las grandes obras de 16 bits, pero al mismo tiempo aprovechando la tecnología actual para ofrecer un aspecto mucho más cuidado, refinado y detallado.

El resultado es alucinante, con unos escenarios repletos de detalles y de una belleza sin igual, que además sorprenden por la enorme variedad de entornos que ofrecen. Lo mismo podríamos decir de todos y cada uno de los personajes, que resultan entrañables como pocos, gracias también a unas animaciones soberbias que permiten que conectemos rápidamente con ellos.

Todo está creado con tanto cariño y dedicación que no podemos más que dedicar palabras de elogio a sus responsables. Lo mismo podríamos decir de un apartado sonoro que resulta soberbio en su totalidad, en especial gracias a una banda sonora de una belleza inusitada, de esas que siempre recordaremos gracias a unas melodías alucinantes. Por su parte, los efectos de sonido están también cuidados al máximo y permiten una gran ambientación también en este sentido.

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Conclusión de Owlboy

Resulta imposible no sentirse afortunado al haber podido disfrutar de una experiencia tan maravillosa como la que nos propone Owlboy. Una aventura que ha tenido un proceso de creación de diez años, algo especialmente meritorio por el tesón, el cariño y el mimo puesto por un estudio pequeño que, finalmente, pudo culminar su obra de la mejor manera posible. Y es que nos ofrecen a los jugadores un fascinante viaje que nos llevará a un mundo de fantasía en el que podremos disfrutar de una de las mejores aventuras de plataformas de estilo clásico que hemos disfrutado en mucho tiempo.

Todo un homenaje a los grandes clásicos de la era de los 16 bits, pero que además cuenta con una enorme personalidad propia, al ofrecer multitud de mecánicas y conceptos jugables en su desarrollo que enriquecen una historia que nos atrapará de principio a fin. Una obra de arte a nivel audiovisual que adorna un título magnífico en su conjunto. Su jugabilidad resulta tan variada como irresistible, por lo que no podemos más que recomendaros encarecidamente que de cualquier manera disfrutéis como nosotros de un título llamado a convertirse también en todo un clásico.