Ya está aquí uno de los juegos más bellos y divertidos de los últimos tiempos, y nosotros te lo contamos todo en nuestro análisis de Cuphead para Xbox One y PC.

Hace tres años un título nos enamoraba en su primera presentación en el E3 2014 por su increíble apartado visual, con una cuidada estética que nos recordaba a las películas de animación de los años 30-40. Ahora, por fin tenemos entre todos nosotros aquel prometedor Cuphead y lo recibimos con auténtico entusiasmo porque estamos ante uno de esos pocos títulos que saben ganarse el corazón del jugador. Pero lo mejor que podemos decir antes de comenzar el análisis es que la espera ha merecido totalmente la pena porque estamos ante un auténtico juegazo, una auténtica maravilla gráfica pero también jugable, uno de los mejores juegos del año sin lugar a dudas.

A pesar de que las expectativas eran muy elevadas, el resultado final ha resultado ser mucho mejor que lo que podríamos esperar. Cuphead es una oda a los videojuegos clásicos, aquellos míticos títulos de los 80 y 90 que se caracterizaban por su dificultad, pero también por su enorme capacidad de enganchar al jugador. Y ello es posible gracias a una cuidada y medida jugabilidad que nos mantendrá enganchados al mando intentando superar esa fase que se nos resiste. Es realmente admirable el trabajo realizado por sus creadores, el Studio MDHR, que han sabido aprovechar el enorme potencial que tenía su propuesta para finalmente ofrecer un videojuego excepcional, una obra de arte que todo jugador debería probar.

Con una jugabilidad clásica en la que se se fusionan elementos de las plataformas pero también de los juegos de acción y una mecánica tan adictiva de dispara y corre, iremos recorriendo multitud de niveles que son auténticas obras de arte, donde deberemos demostrar una gran habilidad, reflejos para superar los innumerables enemigos y obstáculos. Pero el gran desafío llegará cuando nos tengamos que enfrentar a los increíbles y numerosos jefes finales, cada uno de ellos con sus propias rutinas que nos obligarán a dar el do de pecho para intentar superarlos. Ya os adelantamos que no será nada fácil, puesto que la dificultad es bastante alta pero nunca imposible. No hay nada más gratificante que exprimir nuestras actitudes como jugadores para superarnos y lograr vender a estos jefes.

Cuphead

Análisis a fondo de Cuphead

Como suele ser habitual en este género, la historia es una mera excusa para que comenzamos a disfrutar de un título tan divertido. Eso sí, al igual que apartados de esta joya, se nos cuenta con un gran encanto gracias al uso de diapositivas que nos retrotraen de nuevo a los comienzos del cine de animación. Nuestros protagonistas, Cuphead y Mugman perderán sus respectivos almas al perder una apuesta con el mismísimo diablo. Si no quieren perderlas de manera definitiva, tendrán que ayudar al diablo a cobrar sus deudas, para lo cual deberemos acabar con todos los deudores y apropiarnos de sus almas. Y ya está, el juego no necesita mayor contexto, ya que de lo que aquí se trata es de dotar al jugador del control rápidamente y así comenzar a disfrutar con su exquisita jugabilidad.

Nada más comenzar se nos situará en un mapamundi por el que podremos movernos para acceder a las distintas fases, además de hablar con otros personajes secundarios que nos ofrecerán distintas tareas. Pero también podremos encontrar secretos, zonas ocultas, tiendas donde adquirir potenciadores y atajos para movernos con mayor facilidad. Un punto que también nos ha gustado es que podamos tener siempre acceso a varias fases, de manera que si una se nos atraganta o no podemos con un jefe concreto, siempre podemos dejarlo para más adelante y probar con otro nivel disponible. El mapa se irá ampliando hasta alcanzar un tamaño más que considerable, lo que nos asegura muchas horas de diversión.

Pero llega el momento de centrarnos en lo realmente importante de este título: su maravillosa jugabilidad y excepcional apartado audiovisual. Lo primero que debemos saber es que nos encontramos ante un juego con desarrollo lateral de plataformas y acción sin descanso hasta alcanzar el enfrentamiento contra un jefe final. En el transcurso de las fases no habrá ni un momento para relajarnos, ya que siempre estaremos amenazados por enemigos y constantes zonas de plataformas que se suceden a un ritmo vertiginoso.

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El control no puede ser más sencillo: en un primer momento podremos saltar, disparar en todas las direcciones, realizar un desplazamiento (‘dash’) para esquivar y contrarrestar los ataques enemigos (‘parry’). Posteriormente, se añadirán nuevas acciones, movimientos y acciones especiales. Todo muy accesible, no se trata de complicar de manera innecesaria una propuesta jugable que ya se encargará de complicarnos la vida con su dificultad. De ahí que haya que alabar que los controles respondan a las mil maravillas a todas nuestras acciones, con total precisión y sin que se de ninguna situación extraña o injusta. Asimismo, las físicas de salto están a la altura de los mejores videojuegos del género, por lo que estamos ante un apartado redondo, a la altura de lo que podríamos esperar de cualquier gran entrega de Super Mario Bros o Rayman.

El pique está asegurado, como señalábamos al comienzo, porque aunque el juego nos reta de manera constante en cada enfrentamiento, poco a poco iremos aprendiendo cómo no volver a caer en el mismo punto y como derrotar a ese jefazo que se nos resiste. Es una lucha desafiante pero siempre justa. Nosotros hemos estado horas y horas enganchados, diciendo en más de una ocasión eso tan habitual de “una oportunidad más”. Una propuesta de lo más adictiva, que resulta realmente irresistible para cualquier jugador que le guste superar retos y disfrutar al mismo tiempo de una auténtica obra de arte.

Cuphead nos exige estar completamente concentrados para intentar dar lo mejor de nosotros, además de contar con buenos reflejos y una gran habilidad. Los errores se pagan muy caros, por lo que deberemos andar con mil ojos, ya que aquí no hay puntos de control ni sistemas que faciliten nuestro avance. De hecho, sólo contaremos con tres puntos de vida, y una vez perdidos deberemos comenzar desde el comienzo de la fase. Un estilo que encantará a todos los que están cansados de jugar a títulos con nula dificultad que son simples paseos militares.

Cuphead

Pero la mejor expresión de todo lo que estamos diciendo lo encontramos en los combates, grandes protagonistas de este fascinante juego. Pocas veces hemos podido disfrutar tanto (a la vez que sudábamos la gota gorda para superarlos) como con los enfrentamientos contra los jefes del juego. Sus creadores han demostrado tener una creatividad e imaginación inmensa, ya que todos y cada uno de ellos cuentan con sus sus propios diseños, mecánicas y acciones concretas. Al llegar a ellos comenzarán a atacarnos rápidamente, lo que nos obligará a aprender a estar en alerta para no caer rápidamente, pero al mismo tiempo observar muy bien sus rutinas. Pero lo mejor llegará cuando nos demos cuenta que estos combates se desarrollan a su vez en varias fases en las que estos enemigos irán cambiando sus acciones y nos sorprenderán con nuevas mecánicas. Todo ello con un apartado visual increíble que nos dejará literalmente embobados. Estos enfrentamientos son insuperables, no hay ni uno solo que baje el listón, ya que todos ellos resultan intensos, divertidísimos y muy gratificantes.

A pesar de que el número de estos combates es ciertamente muy elevado, resulta sorprendente que nunca se repitan situaciones, personajes ni planteamientos. Buena prueba de lo que decimos es que incluso algunos de ellos adoptan la jugabilidad típica de un matamarcianos clásico en 2D. Realmente, estos momentos no duran mucho, pero lo intensos que resultan nos harán sentir que hemos estado una hora o más repartiendo cera, por lo que es habitual que después de acabar con uno de ellos, necesitemos unos pocos segundos para relajarnos.

A buen seguro, en la gran mayoría de estos enfrentamientos moriremos más de una y dos veces, incluso en algunos de ellos podríamos decir que decenas de veces si no somos muy habituales en el género. Pero, al igual que sucede en el resto del juego, nunca se siente que estemos ante un reto imposible o que sea injusto con el jugador. Se trata de probar, observar, practicar y estar muy concentrados, para así poder aprovechar nuestra habilidad para superar cada situación. La experiencia que iremos ganando cuando superemos a los primeros jefes nos vendrá muy bien para los siguientes combates.

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Sin darnos cuenta, poco a poco iremos ganando en habilidad, lo que nos permitirá superar fases antiguas o nuevas con mucha más facilidad, algo que en un primer momento nos parecía casi imposible. En ese momento nos daremos cuenta de otro de los grandes atractivos del juego: su gran rejugabilidad. Y es que el juego nos reta en todo momento a superarnos a nosotros mismos, de ahí que se haya incluido un sistema de puntuación que valorará nuestra forma de acabar con los jefes finales. Deberemos aprovechar todos los movimientos y ataques especiales, combinar acciones, evitar ser dados o derrotarlos lo antes posible si queremos obtener puntuaciones elevadas. De ahí que incluso aunque hayamos completado la historia, siempre nos apetecerá volver a jugar para intentar completar todo con la a máxima puntuación.

Para intentar recuperarnos de una descarga de adrenalina tan potente, seguro que agradeceremos las fases de estilo más clásico en las que deberemos ir avanzando. No obstante, en estas situaciones también estaremos obligados a plataformear y disparar de forma casi constante. Por suerte, la intensidad no es tan elevada como en los enfrentamientos contra los jefes, pero sí que son sumamente divertidas y aportan una mayor variedad al desarrollo, por lo que son un complemento perfecto. Aunque estos niveles no son obligatorios, sí que os recomendamos visitarlos encarecidamente: primero, porque son muy entretenidas, y segundo, porque nos permitirán adquirir nuevas armas y potenciadores con las monedas que vayamos obteniendo.

La duración de la campaña dependerá de muchos factores, como nuestra habilidad, el nivel de dificultad elegido de los dos disponibles, nuestra experiencia con el género y si buscamos desbloquear todo el contenido. En cualquier caso, os podemos decir que a nosotros nos ha llevado 12 horas completar el juego, pero todavía nos queda por sacar la máxima puntuación en numerosas fases. Además, es un juego tan maravilloso que siempre apetece volver a echarse unas partidas y disfrutar como hacíamos cuando éramos pequeños.

Cuphead

Gráficos

El apartado gráfico de Cuphead solo se puede definir con palabras de admiración, hasta el punto de que podemos afirmar que estamos ante uno de los juegos más bellos y con un estilo artístico más cuidado de los últimos tiempos. Una auténtica obra de arte. Un increíble homenaje a los cortos de animación de los años 30-40, con una enorme influencia de los los dibujos animados de la factoría Fleischer y Disney. Todos los personajes, principales y enemigos, así como los escenarios cuentan con este mismo estilo, habiéndose recreado con todo lujo de detalles. Se han aplicado una serie de filtros sobre la imagen para transmitir esa sensación de que estamos viendo una película antigua de dibujos animados.

Animaciones y expresiones faciales son magistrales, con especial mención a nuestros protagonistas y a los jefes. Precisamente estos últimos son el gran reclamo del juego, no sólo por sus variadas e impresionantes mecánicas, sino también por sus maravillosos diseños.

Cuphead

Sonido

No menos destacable es un apartado sonoro, con unos efectos sonoros que mantienen el mismo estilo alegre y simpático del resto del juego, así como una banda sonora fantástica, repleta de temas de jazz que le sientan al título como un guante, transportándonos al instante a otra época. Además, la intensidad de estas piezas irá modificándose en función de lo que suceda en pantalla, lo que pone de manifiesto, una vez, el increíble mimo puesto por sus creadores.

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Conclusión

Cuphead no es solo un bello e increíble envoltorio, sino también una oda a los videojuegos clásicos, a la jugabilidad más pura, aquella que no toma al jugador como un mero espectador, más bien lo hace partícipe constante de todo lo que transcurre en pantalla. Con un estilo visual deslumbrante y maravilloso, el Studio MDHR ha sabido también ofrecer una jugabilidad a prueba de bombas, adictiva y desafiante, pero también sumamente gratificante para el jugador.

La espera no solo ha merecido la pena, sino que ha superado incluso nuestras expectativas, con unas fases muy entretenidas que tienen su punto álgido en algunos de los mejores y más originales jefes finales de los últimos tiempos. Una obra maestra del género de las plataformas y la acción, de imprescindible adquisición para todos los jugadores. Es un juegazo divertidísimo, que engancha como pocos y muy rejugable.